sísifo







Sísifo
 
Ciudad de México
2017
 

“Tuve la impresión de que Raimundo sabía a dónde iba, pero sin duda era una falsa impresión” 

El Extranjero. Albert Camus.

 

El 13 de julio de 2017, el día de la inauguración, la galería Luis Adelantado canceló sin previo aviso la exposición LA INEXPLICABLE ROCA y sacó todas las obras a la calle. El galerista suponía que una vez abandona en la ciudad volvería a ser una roca cualquiera. Que el mismo objeto pueda cambiar de significado sin que medie ninguna modificación sobre él es un problema estético de primer orden que sirve de punto de partida al ensayo “la transfiguración del lugar común” (Arthur C. Danto. 1981). 

Al día siguiente de la cancelación Alberto Odériz comenzó a rodar la roca por la ciudad. El acto del traslado supone un ejercicio de un gran esfuerzo y a la vez un acto de movimiento inútil.  Es Camus el primero en ver un sentido en el castigo de los dioses a Sísifo subiendo una y otra vez la roca a la montaña, “Toda la alegría silenciosa de Sísifo está ahí. Su destino no le pertenece. Su roca es suya. (…) El hombre absurdo dice “si” y sus esfuerzos ya no tendrán término (…) no hay un destino personal (…) pero sabe que es dueño de sus días” (Camus: El mito de Sísifo. 1942).

El rescate que hace Camus de Sísifo, y por extensión de la roca, es dotar de un sentido (absurdo) a la mera posibilidad de moverse.  Durante los tránsitos de las esculturas por la ciudad, la interpretación de las piedras se abre otra vez. Si la roca estática  es todo significado y ningún uso, podríamos afirmar también que una roca en movimiento es lo contrario, ningún significado y por lo tanto la posibilidad de cualquier uso.